28 septiembre, 2014

El próximo 1 y 2 de diciembre, los egresados de 4º medio deberán rendir la PSU, proceso para el que ya hay 277.848 inscritos -6.641 más que en 2013-, según informó el Consejo de Rectores esta semana. Sin embargo, esta no es la única opción. Desde el 2010 que la matrícula de alumnos nuevos de institutos profesionales (IP) y centros de formación técnica (CFT) supera la universitaria. 

En el último proceso de admisión a la educación superior, incluso, se matricularon 196.672 estudiantes de primer año para la educación técnica, versus 147.794 para la educación universitaria, de acuerdo con datos del Servicio de Información de Educación Superior (Sies) del Mineduc. 

Según explica Gonzalo Vargas, presidente de Vertebral -asociación que agrupa a los IP y CFT acreditados- y rector de Inacap, este aumento se debería a que la educación técnica superior “es más accesible”.

“Tiene que ver con que son carreras cortas, de dos años las técnicas y de cuatro las profesionales, orientadas principalmente en la empleabilidad, entregando conocimiento pero también habilidades”, agrega.

Además, reconoce que la inexistencia de procesos de selección y sus bajos aranceles, en comparación con los universitarios, favorecen su preferencia. “Muchos jóvenes talentosos, pero de situación vulnerable, con mala educación de base pero con ganas de estudiar, prefieren la educación técnica”, destaca.

Otro factor que incide es la amplia oferta de carreras vespertinas. A 2014, 238.020 alumnos siguen este régimen -de los 499.166 que tiene el sistema-, que les permite asistir a clases y trabajar al mismo tiempo. Por último, afirma Vargas, incide la distribución geográfica. “Llegamos a ciudades y comunas donde no hay mucha diversidad de oferta educativa”, sostiene.

Actualmente, la participación en el sistema educativo de los IP y CFT alcanza el 44%, según datos del Sies. Sin embargo, la proyección de Vertebral para el año 2020 es del 52%.

Aunque la empleabilidad de los egresados es alta, también es variable. “Al igual que en todo el sistema, las carreras sociales son las que más dificultades tienen para encontrar trabajo”, señala Vargas. Sin embargo, hay otras donde la empleabilidad es cercana al 100%. Es el caso de Ingeniería en Finanzas, impartida por institutos profesionales, que al segundo año de egreso llega al 98%, mientras que el sueldo, al quinto año, promedia $ 1.298.891. En el caso de los CFT, la carrera más demandada al segundo año es la de Técnico en Telecomunicaciones (ver infografía).

Las carreras que ofrecen un salario más alto son Ingeniería en Minas y Metalurgia -que al primer año promedia $ 1.157.733 y al quinto $ 1.855.763- e Ingeniería en Automatización, Instrumentación y Control -que parte en $ 1.186.922 y al quinto año llega a $ 1.715.037-, según el Sies.

La carrera de CFT con mayor remuneración es la de Técnico en Mantenimiento Industrial, cuyo sueldo al primer año promedia $ 694.531 y al quinto llega a $ 954.735.

Sin embargo, la demanda de las empresas no se relaciona con la de los estudiantes. Los programas de estudio más solicitados por ellos, según el Sies, son Ingeniería y Técnico en Prevención de Riesgos, Técnico en Enfermería, Administración de Empresas, Psicopedagogía, Técnico en Trabajo Social y Gastronomía.

Sobre los sueldos, en mifuturo.cl se informa que un Prevencionista de Riesgos de Inacap, por ejemplo, tiene una empleabilidad de 81,3% y una remuneración de entre $ 800.000 y $ 900.000 al cuarto año de egreso. Un Técnico en Enfermería, de Duoc UC, registra una empleabilidad de 75,7% y un ingreso de $ 300.000 a $ 400.000 al cuarto año.

A pesar del aumento de los estudiantes de educación técnica superior, desde el sector reconocen que el mercado laboral necesita más de este tipo de estudiantes. “Faltan más profesionales para actuar en los niveles tácticos, como los formados por los institutos profesionales, y también técnicos de nivel superior, para desempeñarse en los niveles operativos de las empresas. Entre ambos, la Sofofa ha entregado una estimación de 600.000 profesionales y técnicos que se demandarían para el desarrollo del país y el aumento de su productividad”, afirma Bernardo Domínguez, rector de Duoc UC.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), a 2014 un 67% de la fuerza laboral del país no tiene ningún tipo de instrucción superior. Para Italo Failla, coordinador del Sistema de Información de Vertebral y director del Centro de Estudios de Aiep, “es necesario reducir ese porcentaje y, para ellos, la educación técnico-profesional es una gran alternativa”.

Desde el gobierno, Francisco Martínez, jefe de educación del Ministerio de Educación, señala que se está generando una política nacional de formación técnico-profesional “que permita darle fuerza a esta área, en que se aseguren la buena calidad, la articulación vertical con la educación universitaria y la pertinencia laboral a los estudiantes que optan por este tipo de formación”.

Sobre este punto, dijo que se trabaja para que los jóvenes “tengan similares probabilidades de acceder a financiamiento y por los mismos montos que aquella persona que desee estudiar una carrera universitaria”.

Fuente: Latercera.com

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