13 julio, 2014

En una universidad es común encontrar a personas diferentes edades que asumen el desafío de estudiar una carrera. Lo que no es normal es que todas las semanas, en sus pasillos, los jóvenes se encuentren con niños de cuatro años. Gracias a un innovador proyecto que está llevando a cabo la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia en asociación con Fundación Integra esto se hizo realidad pues los pequeños acuden regularmente a clases interactivas destinadas a potenciar en ellos las habilidades matemáticas a temprana edad.

La idea nace de la directora de Carrera, Marianne Boelken, con un grupo de profesionales del área de la educación, aprovechando la sala de interactiva inaugurada el año pasado en la Universidad Autónoma de Chile. En ella se aplica un modelo educativo para párvulos que se inspira en las investigaciones del sicólogo rumano Reuven Feuerstein y la didáctica israelí donde la consigna es elaborar ambientes más sociables para favorecer el desarrollo cognitivo.

Semana a semana un furgón escolar con los pequeños estudiantes llega hasta la casa de estudios, directamente desde el Jardín Infantil Vista Hermosa de Temuco; establecimiento seleccionado por la fundación estatal para participar de la experiencia. En pocas clases los aprendizajes saltan a la vista.

La sala está cuidadosamente diseñada. La entrada está adornada con fotografías de animales y naturaleza. Al ingresar, se ve el sistema solar de manera tridimensional en el techo. Hay pizarras y paredes magnéticas; mesas con gráficas de conocidas obras de arte; material de ciencias, lenguaje, astronomía y óptica, entre otros. Todo está adecuado, perfilándose como un laboratorio didáctico de primer nivel a disposición de los niños del proyecto.

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