14 noviembre, 2011

“Estoy agradecido de haber estudiado ingeniería”

 

Nunca ejerció formalmente su profesión, sin embargo, dice que la ha utilizado toda su vida. Fue el primer sudamericano en llegar a la cima del Everest y nos cuenta por qué la montaña fue una gran sala de clases.

 

El objetivo en lo químico, menciona Rodrigo, fue totalmente personal, su familia incluso se desenvolvía en áreas muy distintas. “Mi madre pertenecía al mundo de la televisión y mi papá era arquitecto. Se relacionaban con las humanidades o las artes. Fui la ‘oveja negra de la familia’ estudiando ingeniería”.

 

Su trayectoria dice que también se ha desempeñado como emprendedor social, profesor, empresario, comunicador y montañista. Y es invitado constantemente a dictar, tanto en Chile como en el extranjero, seminarios y cursos sobre liderazgo y desarrollo de equipos de alto rendimiento en diferentes organizaciones sin fines de lucro.

 

¿Qué te motivó a estudiar esta carrera?

Justo antes de entrar a la universidad en el 77 estábamos saliendo de la crisis del petróleo, se hablaba bastante sobre la contaminación y esta ingeniería se enfocada en la producción de derivados del petróleo. Quise ayudar, desde los procesos internos de las industrias, a mejorar los índices de contaminación.

 

Era un objetivo muy específico… ¿si no resultaba?

Si ese objetivo no resultaba sabía que de igual forma me iba a servir. De hecho pienso deberíamos estudiar ingeniería primero y luego otra carrera, porque te prepara para enfrentar otras situaciones. Que fue lo que ocurrió.

 

¿Entonces nunca ejerciste formalmente lo que dice tu título?

Como ingeniero químico no, pero la he utilizado toda mi vida. Estoy profundamente agradecido de haber estudiado ingeniería porque me entregó capacidades y habilidades de gestión, administración y de análisis de problemas.

 

Por ejemplo, una expedición al Everest, es un tremendo acto de producción, y la metodología que apliqué fue la de los sistemas que te enseñan en la escuela de ingeniería. Entonces sí he ejercido, tal vez no convencionalmente.

 

¿Cuando comienza tu interés por el montañismo?

Cuando estaba estudiando en la universidad como actividad extra programática. Después al trabajar haciendo clases me acomodaba bastante porque tenía todo el verano para dedicarme al deporte.

 

¿La montaña fue el laboratorio para lo que te dedicas hoy en educación?

Soy un convencido de que la única forma de hacer las cosas es con equipos de trabajo. A las montañas no se sube solo. Después de subir al Everest y realizado varias expediciones, nos dimos cuenta de que ciertas habilidades eran importantes y que la ingeniería no me las  había entregado.

 

¿Cuáles habilidades?

Habilidades sociales, de liderazgo, trabajo en equipo, negociación, comunicación, convocar voluntades…  la importancia de esto lo aprendí en la montaña. Eso me llevó a realizar un trabajo de investigación profundo sobre esos temas. Le hemos asignado mucho valor a las ciencias duras, más que a las sociales, ambas deben aportar. Certificar si una micro contamina o no, es más fácil en términos de ingeniería. En cambio, certificar si una escuela dicta o no buenas clases es mucho más difícil.

 

¿Cuál es tu vocación?

Es difícil responder, vivo en tres mundos. Uno es el  educacional en la formación de jóvenes a través del Instituto Vertical, que se une con lo que hacemos en la Fundación Oportunidad educando a niños y con los adultos en la Consultora.

 

El otro mundo es el deporte, las expediciones a la montaña, que me apasiona y se combina bien con mi trabajo. Y el tercero, es el servicio social, trabajar los temas de desigualdad, de pobreza…es una cadena.

 

¿Por qué nace el Instituto Vertical que diriges?

A principios del 2000 un grupo de colegas planteaban fuertemente que debíamos crear un instituto profesional porque estábamos trabajando con jóvenes. Siempre fuimos muy prudentes respecto a ofrecer una carrera, en ecoturismo o deporte aventura por ejemplo, que tuviera campo laboral.

 

Fue un proceso largo, vimos como se iba desarrollando el crecimiento económico en Chile, la construcción de hoteles… y al final decidimos concretar el proyecto educativo. Posteriormente recibimos el Reconocimiento del Consejo Nacional de Educación, que te lo entrega luego de un estudio que acredite el potencial mercado laboral de tus carreras.

 

Diriges un establecimiento educacional… ¿qué es la calidad en educación?

Es un tema profundo. No es un problema institucional sino conceptual. Es muy importante pensar en qué enseño, cómo y a quien. Vas a cualquier parte del mundo y siempre te dicen que lo que tienen que aprender los niños es lengua y matemática. Después las ciencias sociales y finalmente las artes, sin embargo, éstas últimas son las que más se necesitan hoy, generan la capacidad creativa para enfrentar el mundo que cambia a gran velocidad. Tal vez deberían ser prioritarias.

 

El sistema te prepara para algo nada que ver con la vida real. Te enseñan durante 15 años a trabajar solo y a no copiarle a tu compañero, a que la respuesta está al final del libro. En la vida real ninguna respuesta existe y tienes que trabajar con otros, ya sea en una empresa, gobierno, escuela o expedición.

 

¿Qué les dirías a los jóvenes que rendirán la PSU en diciembre?

No es el fin del mundo si les va mal, pero es difícil que ellos me crean eso porque nuestras generaciones han construido este modelo donde muchos piensan que si entras a la universidad tienes asegurado el fututo económico, y eso es falso. Equivocarte de carrera tampoco es el fin del mundo, equivócate.

 

Nombre: Rodrigo Jordán Fuchs

Presidente de Vertical Instituto Profesional (www.institutovertical.cl).

Edad: 52 años

Colegio Educación Media: The Grange School

Carrera: Ingeniería en Química

Institución: Pontificia Universidad Católica de Chile


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